Blogia
Un Mundo Verde en tu Vida

Razones para un cambio en la política sobre drogas

Por Peter Watney, Australia: petrew@pcug.org.au 

(Cifras sobre Europa por ENCOD).

1.                  Las leyes que prohiben una sustancia o un servicio son diferentes en su esencia a otras leyes penales. En efecto, estas leyes penalizan actividades consensuales, a diferencia de las que penalizan actividades no-consensuales, como el asesinato, la violación, el robo o la estafa. De ahí que la víctima acuda a la policía y colabore con ella en éstas, y la rehuya e intente evitar la acción de la ley en aquéllas. Si lo que tememos es la posibilidad de que los sujetos bajo el efecto de una sustancia ilegal sean más proclives a dañar a terceros, las leyes prohibicionistas sólo protegerían a los ciudadanos en el caso de que la interdicción redujera el uso o el abuso de dichas sustancias. La historia de la prohibición nos ofrece evidencias suficientes de lo contrario.

2.                  La prohibición entrega el monopolio de la oferta de sustancias y servicios a grupos criminales que buscan el lucro por naturaleza, evitan cualquier responsabilidad y no rinden cuentas a nadie.

3.                  El mejor sistema de distribución para una sustancia prohibida es de tipo piramidal. Es la única posibilidad de limitar el riesgo de exposición a los confidentes, garantizando así una máxima seguridad personal. La venta piramidal es una poderosa herramienta de marketing, tanto para las sustancias legales como para las ilegales.

4.                  En el caso de las drogas ilegales, la mayor parte de los beneficios se derivan del factor de riesgo que suponen la interdicción y el castigo. Cuanto más eficaz sea la interdicción, mayor será el precio, y mayor el incentivo para traficar.

5.                  En ausencia de una prohibición, los niveles de precios normales del cannabis como droga lúdica o terapéutica serían con toda probabilidad menores que los del té o el café, que necesitan de siete años entre la siembra y la cosecha aunque, para compensar, el cannabis requiere volver a ser plantado después de cada cosecha. Los costes de la cosecha y la elaboración son probablemente similares. La hoja de té negro de alta calidad cuesta en torno a los 0,025€ el gramo, mientras que los granos de café recién tostado cuestan 0,01€/gramo. Los precios del cannabis en Europa son relativamente estables –sobre los 5€ el gramo. Este hecho indica un sobreprecio de entre 200 y 500 veces más. Las sustancias prohibidas en general, y el cannabis en particular son productos más rentables que cualquier otra sustancia que se pueda encontrar en la Tierra.

6.                  Cada individuo que forma parte de la pirámide es responsable del reclutamiento de los miembros del escalón inferior. En el caso de las sustancias legales, la pérdida de la licencia para comerciar con el producto en cuestión supone un freno contra la violación de la ley. En el caso de las sustancias ilegales, el único freno consiste en el riesgo de ser detenido por la policía, por lo que son grandes los incentivos para reclutar a jóvenes y otros sectores de población vulnerables. Este es precisamente el sector de población que deseamos mantener alejado de estas sustancias.

7.                  Cuanto más potente sea una sustancia, menos posibilidades habrá de detectarla durante su almacenamiento o su transporte, pero más peligrosa es para el usuario. Como no existen controles de calidad para las sustancias prohibidas, es mas fácil que sean sometidas a adulteraciones potencialmente peligrosas.

8.                  Si realmente fuera posible llevar a cabo con éxito la prohibición de las drogas, serían las cárceles, con perímetros amurallados y vigilados, controles a la entrada y a la salida y registros al azar, los primeros lugares donde se terminaría con la importación, la distribución y el uso de estas sustancias. Por el contrario y en todo el mundo, las prisiones están atiborradas de sustancias prohibidas. Si no podemos evitar que entren en las cárceles, menos aún en lo conseguiremos en nuestras calles.

9.                  Las leyes que no se pueden hacer cumplir llevan al descrédito del propio sistema legal, son terreno abonado para la corrupción y acarrean un deterioro general más allá de su ámbito inmediato de aplicación.

 

texto: http://www.edprc.org/index.php?Art=why&Lan=spanish

¿Y esta publicidad? Puedes eliminarla si quieres.

0 comentarios

¿Y esta publicidad? Puedes eliminarla si quieres
¿Y esta publicidad? Puedes eliminarla si quieres